domingo, 14 de agosto de 2011

Mexico.............


Hace tan solo un mes que aterrice por tierras mexicanas. Fue un momento increíble, fue un sueño hecho realidad. Y durante este mes, ese sueño, ha ido adquiriendo forma. Los días pasan muy rápidos y muchas veces tengo que detener mi frenético ritmo y asimilar todo aquello que me está pasando. Aquí las cosas tiene un ritmo diferente y la gente se toma las cosas muy apecho. He de medir mis palabras, mis acciones incluso a veces mis pensamientos ajajajajjajaajjaajja. La verdad es que no sé cuándo empecé a enamorarme de este país pero lo cierto es que ahora estoy muy a gusto aquí. Las cosas no son fáciles y más cuando te encuentras en una colonia donde hay mucha marginación y delincuencia. Pero eso es lo bonito de esto. Esa gente no tiene nada y por la tanto muchas veces con poco que le ofrezcas para ellos ya es mucho y eso es reconfortante aunque a veces te hace sentirte culpable de ver cómo han llegado familias enteras a ese estado.

Yo vine para dos meses, dos insignificantes meses y ahora por cuestiones que ni yo mismo conozco me quedo una larga temporada en este país que tiene mucho que ofrecer. Los cursos de verano me han demostrado que la gente está dispuesta a cooperar y ayudar. Hay muchos voluntarios que ofrecen su tiempo libre para servir a los demás y que lo hacen con mucha profesionalización, como si fueran profesionales de la enseñanza. Durante estos cursos yo daba clases a niños de infantil y un día me sorprendió el comentario de una niña de tan solo cinco años. Estábamos en clase cuando la niña se puso a llorar desconsoladamente. La abrace y me la lleve fuera de clase para calmarla. Tarde más de 20 minutos para que la niña estuviera lo suficientemente tranquila para que me pudiera contar aquello que le pasaba. Cuando se calmó me conto que el día anterior la familia de su padre había agredido a su madre y que estaba en el hospital. Aquello hizo que a mí se me encogiera el corazón pero lo que no sabía era, que sería la primera de muchas historias mucho más dura que aquella.

LA decisión que he tomado no es facily tampoco es descabellada pero si es dura. Sé que dejo mi vida en España por realizar aquello que me gusta y me hace feliz. Puede parecer un comentario fuerte. No significa que allí no me sintiera feliz, pero aquí me siento pleno. Además el doctorado es una de las cosas que también han hecho que la balanza se decantara hacia México.

1 comentario:

  1. Buenas Elías, me ha gustado mucho tu post y de verdad me alegro mucho por ti. Te deseo de corazón que todo te vaya muy bien y que el camino que vayas siguiendo sea siempre el mejor, pero eso si, espero que a la gente que nos dejas lejos solo sea eso, lejos y no nos dejés atrás y nos tengas siempre presentes para lo que necesites, que siempre estaremos ahí, de verdad. Un besazo desde tierras vascas.

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