lunes, 24 de octubre de 2011

Mis chavos del ocho

Sorpresa, asombro, inquietud. Cuando trabajas con chavos de calle las cosas que te pasan por la mente son muchas y variadas. Hay veces que el miedo te recorre el cuerpo, en otras ocasiones la repugnancia y en otras muchas la ternura y las ganas que alguno de ellos le ponen. Pero lo mas importante es lo que te queda y lo que de alguna forma les aportas. Eso es lo mas maravilloso de trabajar con mis chavos del ocho aquello que te aportan y el respeto con el que te tratan porque sienten que tu los tratas como personas y no como animales.

Al principio dudaba de mi capacidad de adaptación pero con el paso de los días poco a poco voy adaptándome al trabajo y me gusta. Es una sensación que no había experimentado nunca pero me gusta. Ademas siento como me voy abriendo puertas día a día. La cantidad de contactos y gente que estoy conociendo era impensable para mi. Adeco me ha permitido poder trabajar con otras organizaciones con las cuelas estoy creando un vinculo muy cercano. Y la verdad eso me gusta. Poco a poco me voy manejando por la ciudad y estoy perdiendo ese miedo atroz que antes tenia, aunque le sigo teniendo respeto a una ciudad que te lo puede dar todo pero que también te lo puede quitar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario